Oaxaqueños honran a las semillas

Con la temporada de lluvias, entre mayo y junio, se abre el ciclo agrícola de siembra; este periodo es considerado como el más importante, en el que se puede sembrar para obtener una cosecha abundante.

Por: Redacción
2021-06-13

 

 

En Oaxaca, algunas familias acostumbran poner incienso a la semilla (maíz, calabaza y frijol) y rezarle. Este rito lo realizan a ras de tierra, entre los surcos.

Dialogan con la Madre Tierra, se le pide permiso y se le ofrecen disculpas por el daño que la humanidad le está provocando, luego se le riega el mezcal y, en algunos casos, se sacrifica a una gallina. Casi siempre se prepara una comida especial en agradecimiento a los compadres que participaron en la primera cosecha del año.

“Se bendice la semilla del frijol, calabaza y maíz. Rezamos desde el fondo de nuestro corazón, según la costumbre que nos dejaron nuestros ancestros, que en paz descansen”, comentó Carmen Santiago, campesina y directora de la asociación Flor y Canto.

“Regresamos la semilla a la tierra y pedimos que no se quede allá, que no se pierda, porque luego cuando llueve pues no se da, entonces le pedimos a Dios que regrese para que tengamos que comer”.

Al final de mayo, Carmen encabezó el ritual con las semillas en  su pequeña comunidad, asentada en el Valle de Ocotlán: “Aquí se acostumbra usar copal, rezar y se ahúma la semilla para que se limpie; aquí en el pueblo se acostumbra una misa para bendecir la semilla”, dijo.

La bendición de las semillas, la invocación a las deidades; los cantos y festividades; la comida y la bebida es una tradición que se resiste a sucumbir, aunque hay algunos lugares que adelantan este ritual, debido a las condiciones orográficas o por usos y costumbres, como en la Sierra Mixe alta, donde la ceremonia ocurren en  enero, a la par con  la llegada  del año, y considerando el clima predominante en esa zona .

Los mitos, rituales y tradiciones rinden tributo al cultivo de la milpa, a la Madre Tierra, a la vez que van aparejados con celebraciones religiosas, como la consagrada a  San Isidro Labrador, el 15 de mayo, debido a la relación que guarda con el ciclo agrícola.

Según los agricultores, el 15 de mayo se abre el cielo y comienzan las lluvias, en algunas ocasiones desde ese día se puede pronosticar si las aguas de la temporada van a ser buenas o no para el campo y sus cosechas.

En Teotitlán del Valle, a unos 40 minutos al oriente de la capital, Aurora Bazán, artesana y campesina, comentó que en su comunidad en esa fecha se brinda una ofrenda a las divinidades de la naturaleza para que haya una buena producción.



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