'Si tiembla, encerradas nos quedamos', dice Mónica García

Mónica García Villegas, directora del colegio Enrique Rébsamen, confiesa desde la cárcel que “las compañeras se asombran de que no me ponga nerviosa, suponen que después de lo que viví y todos los cambios que generó en la sociedad... De hecho, no hay mucho qué hacer aquí, en el supuesto de que temblara: encerradas estamos y encerradas nos quedamos”.

Por: Redacción
2021-09-21

 

 

Así se refiere Mónica García Villegas a lo que pasa por su mente cuando la ciudad vive un sismo. En su caso lo hace desde la reclusión en el Centro Femenil de Reinserción Social Santa Martha.

En entrevista con Excélsior, la dueña del colegio Rébsamen, sentenciada a 36 años por la muerte de 26 personas, revela que si pudiera regresar al 19 de septiembre de 2017 no correría hacia su oficina cuando la tierra se cimbró con el sismo de  magnitud 7.1, en su lugar iría en dirección a la primaria para tratar de que el grupo de segundo y su maestra no salieran del salón; “esos pequeños pudieron haberse salvado”.

 

Mónica García Villegas, retratada un año antes de la tragedia del 19-S. Fotos: Especial y cortesía Imagen T

García Villegas, quien se dice “emocionalmente estable y bien físicamente”, asegura que “para los amigos, justicia y gracia, y para los enemigos, justicia a secas”, pero que para ella, “persona honesta y honorable”, no hubo ni lo último.

¿Cree que su juicio fue justo? ¿Por qué?

Cuando me sentenciaron a 31 años (después la pena aumentó a 36), me dieron la palabra y expresé: fueron varios días para llegar a este momento y definitivamente no estoy de acuerdo, sin embargo, lo acepto. Esto parece una película con título histórico de aquella frase ‘para los amigos, justicia y gracia, y para los enemigos, justicia a secas’. Pero para mí, ni eso. Hoy, después de haber escuchado los testimonios de los padres, sus verdades a medias, sus mentiras mal intencionadas, me considero, a diferencia de ellos, sin duda alguna, una persona honesta y honorable.

Esto fue parte de lo que comenté aquel día al término de la audiencia, y claro que mi juicio fue injusto, fue anticonstitucional, fue inhumano, a diferencia de mi defensa que desde el principio hasta el final del juicio, en todas las audiencias, se manejó de buena voluntad y con forme a derecho, y fundamentado con los artículos correspondientes.

En busca de una solución, los padres de los pequeños que fallecieron judicializaron nuestra tragedia y ahora estamos inertes en una situación en donde víctimas indirectas y sentenciada, como me denominan en este nuevo sistema en un proceso jurídico, en donde se estipula claramente cuál es la normatividad y después de cuatro años saben y la conocen y hablan de corrupción, cuando han presentado falsos testimonios y se han puesto de acuerdo para fortalecer sus mentiras, cuando han presentado pruebas manipuladas y que no ayudan a nada a esclarecer los hechos, pues cuando los supuestos son falsos, las conclusiones son erróneas, y adicional a ello, a todas luces, tristemente, los padres le dieron un giro mercantil a todo esto.

¿Cómo se encuentra de salud? ¿Cómo se siente emocional y espiritualmente?

Me encuentro emocionalmente estable y bien físicamente. Hoy que vivo situaciones que nunca imaginé, como estar sentada en el lugar de los acusados, ser transportada en calidad de presa y conocer a personas que han cometido delitos muy crueles, hoy más que nunca sé que para sobrevivir es necesario adaptarse y probablemente no sea fácil de comprenderlo, pero es una forma de sobrevivir.

 

 

La dueña del colegio Rébsamen, durante las labores de rescate tras el sismo.

¿Cómo es su día a día en la prisión, su relación con las otras internas y con las autoridades penitenciarias?

A pesar de las adversidades y de las hostilidades, es necesario ser positiva. Yo sé perfectamente que estoy viviendo aquí de manera temporal en Santa Martha; no es un penal de alta seguridad, tengo un espacio muy limpio, que yo limpio todo el tiempo que sea necesario, para disfrutar una estancia digna. Amanezco todos los días con un sinfín de ideas, estoy determinada como artesana, por lo que trabajo tengo suficiente, y diario tengo oportunidad de hacer ejercicio.

Tengo buena relación con ellas (las otras internas), a quienes admiro por su fortaleza. Su situación jurídica es diversa, pero se caracterizan por algo muy especial: muchas de ellas han logrado un trabajo interno fabuloso, para aprender a sobrevivir y a prosperar en este ambiente que pareciera que la vida sólo tiene un sentido.

No tengo ningún problema en adaptarme a la organización del penal y ajustarme a las disposiciones de las autoridades del mismo, y eso es parte de mi personalidad. Es una manera de sobrevivir en donde la tranquilidad es prioridad.

¿Qué es lo que más extraña de su vida como directora, qué queda de aquella Mónica García Villegas?

Es necesario cerrar ciclos para darle continuidad a nuestras vidas, por lo que es necesario construir nuevamente nuestras vidas, pero no en donde estaban, sino construirlas de nuevo. Mónica García Villegas, como cualquier persona moral y con formación profesional, no requiere más para empezar. Bueno, a veces es necesario empezar de nuevo, a pesar de los años y los daños, es un volver a empezar.

Si pudiera cambiar algo previo al 19-S, ¿qué sería?

Creo que el hubiera no existe, sin embargo me viene a la cabeza que la respuesta podría ser que aquel día en vez de caminar hacia mi oficina hubiera caminado en dirección a la primaria y probablemente el grupo de segundo y su maestra no se hubieran salido del salón, y al quedarse en su aula, como todos los demás grupos de jardín, primaria y secundaria, esos pequeños también pudieron haberse salvado.

En aquel momento en lugar de caminar en dirección a la secundaria, caminar a hacia la primara, y tal vez hubiera tenido la oportunidad de detener esa salida rapidísima que hizo el grupo de segundo y que al dirigirse a las escaleras se presentó la desgracia; porque todos los demás se quedaron en sus salones, el resto de los alumnos se salvaron, los 400 se quedaron en sus salones.

Al temblar, los edificios de mayor magnitud que conformaban los salones quedaron de pie y, los niños –empieza el temblor– y se esperan en su salón. Los que salen corriendo son los de segundo con su maestra.

¿Qué pasa por su cabeza cuando tiembla?

Las compañeras se asombran de que no me ponga nerviosa, suponen que después de lo que viví y todos los cambios que generó un impacto en la sociedad... Cuando tiembla, yo ya me mentalizo para que sane. De hecho, no hay mucho qué hacer aquí, en el supuesto de que temblara: encerradas estamos y encerradas nos quedamos. 

Los especialistas siempre han informado cuando va a temblar, por lo que tenerle miedo a lo inesperado y fortuito...

¿Cuál es la imagen más presente del día del derrumbe del colegio?

Tengo muchos, muchos registros en mi mente, y conforme lo pienso recuerdo más, sin embargo, consideramos que para todos aquellos que vivimos aquel día en el hogar todo esto resulta muy complicado, y considero importante que la sociedad entienda que es necesario ayudar a sanar. No tengo comentario ante esta pregunta.

Quisiera dar de alguna manera esa dirección, es necesario ayudar a sanar.

 

 

 

Antes de enfrentar la justicia, fue entrevistada en 2018 en Imagen Noticias.

¿Cree recuperar su libertad algún día? ¿Fundaría nuevamente una escuela o a qué se dedicaría?

Algún día voy a salir de aquí, y pues sólo hay un número uno que sería mi libertad, es mi prioridad hasta ahorita, de ahí en fuera lo demás ya será en su momento. Emprendería un proyecto diferente.

¿Cuál es su estrategia económica para saldar la reparación del daño?

Definitivamente, las cosas irán tomando su curso y seguiré cumpliendo con lo que se solicite. En su momento se irán cubriendo todas las situaciones, ahorita no tengo idea, pero en su momento se cubrirán esas cuestiones.



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