El 'Manicomio del Diablo'; buscan darle impulso turístico


Lúgubre y tétrico. Lastimoso y apabullante. Atractivo pero repulsivo son algunas de las características que pueden atribuírsele al Sanatorio Psiquiátrico del Santo Ángel de la Guarda, un complejo de edificios abandonados que da la sensación de ser oscuro a pleno rayo del sol, porque aunque el silencio domina el escenario, quien acude al lugar suele escuchar, de menos, murmullos de entre las sombras.

Por: Redacción
2019-08-22

 

 

Cerrado y abandonado en 1995, el manicomio fue marcado por su historia, porque se narra que al interior de sus muros ocurrieron indecibles abusos, incluso, experimentos secretos de la mano del régimen nazi.

El hospital fue edificado por el Patronato Nacional Antituberculoso en 1941, una institución que levantó edificios similares por todo el territorio español.

España acababa de salir de su propia Guerra Civil (1936-1939), en donde la demografía española calcula que tres de cada 10 personas murieron, hombres, en un mayor porcentaje. El periodo de posguerra dejó un número similar de decesos y de no nacimientos, ante la falta incluso de alimentos. Debido al estado del país, España no se enlistó en la Segunda Guerra Mundial que inició en 1939, aunque el general Francisco Franco simpatizaba con Adolfo Hitler.

A pesar de la pobreza de la nación, el hospital de alta especialidad fue levantado. Pero, casi dos años después, dejó de atender enfermos de tuberculosis para trabajar con enfermos mentales.

Quiero que imagines este sitio en una larga noche de invierno de 1943. Oscuro. Frío. En medio de la montaña y el bosque. Esta carretera —que pasa al lado del hospital— no existía, era un camino de lodo, entre lluvia y nieve. ¿Quién venía a esta zona de la sierra? ¿De dónde traían enfermos mentales? ¿De cuánto era el presupuesto para atenderlos si no había dinero en este país en bancarrota, y entonces, de dónde salía esa plata? ¿No te parece extraño? ¿Qué hacían realmente aquí, tan lejos de todo y tan escondido de nada?”, argumentó a Excélsior Martín Rodríguez Molina, investigador español, durante una visita al lugar.

El inmueble se halla en uno de los rincones de la Sierra de Guadarrama, al noroeste de Madrid, a unos kilómetros del poblado turístico de Navacerrada, incluso a unos minutos de una enorme estación de bomberos. Pero la carretera que pasa frente al antiguo hospital, la carretera a La Barranca, suele estar sola, ya que solamente unos kilómetros cuesta arriba se encuentra una presa y, después, un camino vecinal.

 

 

El inmueble ha sido saqueado de a poco.  

 

El hospital está dividido en tres edificios. La entrada principal está cerrada, custodiada por una caseta de vigilancia en ruinas, y frente a ésta hay una especie de cabaña, probablemente construida para los centinelas.

Siguiendo el camino principal, flanqueado por grandes pinos, encontramos que a mano izquierda hay un primer edificio. Cuenta con habitaciones, chimeneas y una sala de calderas en el piso inferior.

Por último, encontramos el edificio principal. Es imponente.

Está dividido en dos partes, un ala pequeña que podría haber sido el área de urgencias y el ala principal en el que se encontraban todas las habitaciones, salas, capilla y salones.

El lúgubre edificio tiene cuatro pisos, cada uno con una superficie de cerca de tres mil metros cuadrados. En el sótano se alojaban hornos, calderas, y era ahí en donde se hallaba la morgue.

Es enorme. El nosocomio ostenta también una gran capilla y hasta tenía una cancha de baloncesto.

 

 

Robaron tabiques, tubería y herrería.

 

MURMULLOS, LUCES Y APARICIONES

Al Sanatorio Siquiátrico del Santo Ángel de la Guarda también se le conoce como el Hospital de la Barranca, pero desde su cierre y la serie de inexplicables acontecimientos que ahí suceden, también se le llama el Manicomio del Diablo.

El inmueble ha sido saqueado de a poco. En el año 2000, el gobierno local había propuesto adecuar el sitio para adecuar ahí un parador turístico, pero ya nada pasó. Algunas personas robaron tabiques, tubería, cableado eléctrico, y de pronto el sitio se vio lleno de grafitis. A veces hasta vacas pueden hallarse en los salones del edificio principal.

Pero en el sótano, en donde los rayos del sol no entran, una cinta de advertencia colocada por la policía delimita, al menos hasta el pasado mes de junio de 2019, el área en donde habría sido llevado a cabo un crimen. El lugar muestra cruces invertidas pintadas en la pared, así como un pentagrama. Se trata del espacio que ocupaba la morgue.

Como el hospital está alejado de cualquier zona urbana y habitacional suele estar en silencio. Pero la mayor parte de la gente que suele ir, escucha murmullos provenientes de ninguna parte.

Otras personas aseguran haber escuchado voces. En YouTube hay documentadas experiencias paranormales de gente que considera haber oído frases completas.

Pero personal de la estación de bomberos, cercana al lugar ha expresado haber visto luces y no sólo eso, sino también habitaciones completas encendidas. Testigos afirman haber visto gente en las ventanas huecas del edificio, otros hablan de una anciana y también de un niño que pide a la gente salir de ahí.

 

 

 

Esa paz, esa apacibilidad con la que el lugar se presenta, es engañosa. Yo creo que ahí se vive un infierno”, confesó uno de los tragafuego de Navacerrada, quien añadió que a no conoce a una sola persona que guste de ir al lugar, ya que es un sitio de “malas vibras”.

De hecho, en piso de la entrada hay cintas rotas del Cuerpo de Bomberos que advierten no pasar al manicomio.

Imagínate entonces en los años cuarenta a una enfermera novata, joven, venir aquí y pasarla aquí, no es que pudiera regresar a su casa diariamente. Qué no habrá visto. Qué no habrá sufrido. Este es un lugar oscuro, te llena más que de miedo, de tristeza”, opinó Martín Rodríguez.

La dirección del Sanatorio Psiquiátrico del Santo Ángel de la Guarda es 28491, Casa Forestal Tablada, Madrid, España. Por si se ofrece.



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